Era una tarde fría, las nubes colmaban el cielo de un oscuro y entristecedor gris. Delicadas gotas comenzaban a humedecer el sólido y transparente cristal que se hallaba frente a mí. Tan solo unos tres centímetros separaban la puerta de aquel doloroso e inhumano mundo exterior, dejando entrar hasta la mas deprimente y helada brisa que terminaba por acariciar mi espalda en señal de consuelo, causándome un incomodo escalofrío que estremecía todo mi cuerpo.
Me sentía físicamente débil, demasiado débil, algo completamente lógico luego de aquella batalla que acababa de terminar, y más aun por la herida con la que debía cargar. El dolor aumentaba a medida que los minutos pasaban pero aun así me mantenía inmóvil, sin embargo, al sentir una puntada, automáticamente por reflejo, apoyé mi mano derecha sobre mi estomago, mas exactamente por debajo de mi costilla izquierda cerrando fuertemente mis ojos en manifestación de dolor, momento en el cual pude sentir que aun mantenía clavado un molesto puñal. Intenté quitármelo rápidamente para así no sentir demasiado, pero dolió. De todas formas no podía compararse con el dolor que sentía cerca de mi pecho, o quizás el vacío, quien sabe. Al abrir los ojos algo llamó mi atención, era mi mano izquierda, la cual se encontraba repleta de un oscuro líquido rojo aun fresco. Bajé la cabeza al mismo tiempo que elevé mi palma manchada hasta tenerla justo en frente de mi entrecerrada mirada, la observé detenidamente hasta que luego de recordar ciertos hechos, una pequeña sonrisa macabra modifico mi semblante. Tu cuerpo aun se encontraba ahí.
Me acerque lentamente y me postre junto a ti, aun en ese estado lucias como un verdadero ángel. Tu cara estaba pálida, tu cuerpo estaba frío, tan solo besé tu frente.
Si tan solo pudiera haberte llevado a otro sitio, te habría arrastrado hacia el lugar más oscuro, donde podría esparcirte en formas artísticas, admirar tu belleza de diferentes maneras. Tus manos en marcos de fotos, tus ojos en el cristal, mantenerte siempre presente. Si tan solo lo hubiera hecho… Si tan solo podría haberte sacado de allí, pero ya es demasiado tarde, tendré que escapar sola porque recién ahora, cuando ya no te tienen aquí, han comenzado a amarte más y querrán cobrar venganza.
Al menos la sangre que contienen mis manos servirá como recuerdo, y también como un cargo de conciencia.
Duele, duele de la peor forma el saber que te has ido, el saber que fui yo quien se ha llevado tu vida, la persona que siempre prometió estar a tu lado hoy acompaña a tus restos.
Tu cara estaba pálida, tu cuerpo estaba muerto, tan solo besé tu frente y me marché. Es tan injusto, es muy injusto que ya nunca nos volveremos a ver, que no podré ir al mismo lugar que tu.
El sistema y las órdenes, siempre irán primero, porque así de frío y doloroso es este maldito mundo en el que nos toco vivir.
Adios, amigo.
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Todo relato redactado aquí me pertenece (salvo aquel en el que especifique lo contrario). Los hechos y/o personajes pertenecientes a cada uno de los textos son ficticios, cualquier semejanza con la realidad es pura coincidencia. Advierto que pueden existir excepciones.
De todas formas interprete las cosas como se le de la gana, ya que a mi nunca me hacen caso y sacan cualquier conclusión.
Cuénteme de usted o hábleme mal.
No más ordenes. Besos, abrazos y patadas.