Antes solía quejarme por tener que abandonar todo de repente, una y otra otra vez, de acá para allá, de allá nuevamente acá, luego a aquel sitio y de ahí a al otro extremo. Hoy me siento tan triste por no poder huir mas, por quedarme atrapada. La impotencia, el malestar, la rabia, la desolación, la tristeza, todo, todo, todo por estar atada... Todo es tan enorme que borra de mi ser por completo el pensamiento de dejar lo poco que tengo ahora, ni siquiera interesa como retumbara mi ausencia en aquellos que no quieren ser abandonados. Esos a los que le hice la promesa de que jamas iba a dejar. Me hace pensar fría y egoistamente, solo en mi. Analizo cada situación manteniendo una firme esperanza en encontrar un hueco por el cual escabullirme y liberarme, cual repugnante rata.
¡Volver! Quiero volver a aquella época donde corríamos, escapando como nomades dueños de la misma nada, solo de nosotros mismos.
Ojala pudiera ser como un ave y volar sin que me importe nada, sin pensar en el mañana, en ella, en él... Aunque sea ser una pluma, una pluma que se desprende fácilmente y es acariciada, elevada por los vientos mas cálidos, o quizás mas fríos, hacia un sitio donde nada le espera.
Hoy regresar, se siente volver a la misma celda donde nada mas que el frío te aguarda, para congelar el alma hasta el punto de solidificala y luego quebrarla en mil pedazos, ¿es acaso esto lo único que nos queda? ¿lo único que esperamos?.
Triste.

No hay comentarios:
Publicar un comentario
Todo relato redactado aquí me pertenece (salvo aquel en el que especifique lo contrario). Los hechos y/o personajes pertenecientes a cada uno de los textos son ficticios, cualquier semejanza con la realidad es pura coincidencia. Advierto que pueden existir excepciones.
De todas formas interprete las cosas como se le de la gana, ya que a mi nunca me hacen caso y sacan cualquier conclusión.
Cuénteme de usted o hábleme mal.
No más ordenes. Besos, abrazos y patadas.