El maltrato de aquel sujeto se expande rápidamente, cada vez es mas fuerte, cada vez es mas insoportable. Y nos contagia, nos contamina, nos destruye. Es la manzana que pudre todo el cajón.Lo odio... o me odio a mi por permitir a la influencia existir, estar. El anhelo no es suficiente, la fuerza se ausenta cada vez mas seguido. Las flores, marchitas, ya no perfuman la puerta de entrada, ahora con los niños tan solo sentimos el aroma de la despedida. Somos menos, así es, nos vamos perdiendo. Y me olvido, que fácil me olvido de todos... en realidad solo finjo hacerlo para que mamá no se entere de que la tristeza ha vuelto a irrumpir en nuestra morada. Por alguna razón no ha de caerle bien que ande por aquí. Pero a veces, tan solo a veces, es agradable estar con ella, por que juntas recordamos todo lo que solía ser, mientras intercambiamos ese licor tan amargo que despide atentamente a nuestras enfermizas penas.

Incoherencias que esconden bajo sus mantos algunas verdades. Y no, no me hago la poeta, soy tan solo una deficiente emocional o alguna otra pavada que justifique el no informar que en verdad soy una pelotuda.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Todo relato redactado aquí me pertenece (salvo aquel en el que especifique lo contrario). Los hechos y/o personajes pertenecientes a cada uno de los textos son ficticios, cualquier semejanza con la realidad es pura coincidencia. Advierto que pueden existir excepciones.
De todas formas interprete las cosas como se le de la gana, ya que a mi nunca me hacen caso y sacan cualquier conclusión.
Cuénteme de usted o hábleme mal.
No más ordenes. Besos, abrazos y patadas.