02 marzo, 2011

Desahogo emocional - Parte uno.

Hace ya un tiempo que ningún sentimiento pasaba por mi mente, por mi alma o por mi corazón. No era feliz, pero tampoco estaba triste. Quizás a veces, por no decir casi siempre, tenía algo de sueño.
La verdad que en estos dos meses que pase en estado "neutro" no me dieron ganas siquiera de pensar en los problemas personales, ¿Qué si había? Había, pero sabía que si comenzaba a pensar y pensar terminaría angustiada y ahogada en una inmensa depresión de la que nadie, pero absolutamente nadie me podría sacar, ¿La razón? Porque me hallaba, y me hallo, completamente sola.
Al principio, aunque en parte sigue siendo igual, me gustaba estar sola. Si hay algo de lo cual disfruto inmensamente es de la soledad, pero toda soledad tiene su lado oscuro y doloroso...
Hubo días en los que sentía un enorme vació dentro de mi, pero al instante intentaba evadir mi mente hacia otra parte. Buscaba actividades que hacer, buscaba distraerme, explorar, progresar. Los días de querer salir fueron disminuyendo lentamente hasta llegar a cero, porque aunque me divirtiese con conocidos, no estaba pasando por mi mejor momento. Fueron tiempos que vi y viví cosas que me hicieron perder la confianza en todo ser viviente y hasta no viviente. Comencé a aislarme más y hasta perdí parte de mi sensibilidad. Llegue al punto de estar triste y querer llorar pero aun así no derramar una sola lágrima e intentar auto convencerme de que no sentía nada.

Los días pasaron y mis planes se tornaron vacíos y superficiales. Me enfoque en mejorar por eso empecé a estudiar y poner en practica ciertas cosas que quería aprender. Aun así no quería que mis días de verano se caracterizaran solo por la entristecedora monotonía, es así que me propuse distintas metas que cumplir día a día.
"Hoy voy a intentar esto... Mañana haré aquello..."
El cumplir cada objetivo aumentaba mi autoestima y orgullo poco a poco, me sentía feliz y quería demostrar como podía hacer todo sin la ayuda de nadie, pero por dentro sabia como me sentía aunque no quisiera aceptarlo.
Los peores días vinieron y fueron complicados, yo no tenía idea de lo que sentía. Si mal no recuerdo, llore una vez... No, no fue de esa manera. Recuerdo que en ese instante me mire al espejo fijamente y le prohibí a la persona que se encontraba frente a mi & a esas gotas saladas atravesar mi rostro hasta caer al suelo. Se lo prohibí... Y aquella chica tras el cristal me obedeció. Simplemente salí y afronte a la realidad con la cabeza en alto. Y es así que hasta el día de hoy, en este momento, cuando estoy sentada en el piso volcando completamente todo sobre una libreta sin siquiera entender como me siento, no derramo una sola lagrima, tan solo escribo.
Se que esta será una noche mas que lamentablemente no podré dormir, pero ya estoy acostumbrada y como prueba tengo a mis inseparables amigas ojeras. Aunque creo que ya es de día y también creo que estoy triste. Tengo un nudo en la garganta y una extraña sensación en el pecho, como si estuviera mas pesado que lo común y para colmo, en estos días cargo con un problema en la costilla derecha que me dificulta la respiración de vez en cuando.  Ah... ya no se si aguantar es bueno, hoy tuve muchas ganas de llorar pero nuevamente me lo impedí. Siempre aguanto y como resultado sufro de un ataque de nervios o llantos al final. Pero ahora no... ¡No quiero! No quiero explotar, no quiero sentir, no quiero nada... Pero en este instante lo que siento es fuerte, demasiado fuerte...
Además acá es horrible, en mi casa no hay un solo lugar donde puedas estar a solas, donde puedas gritar, llorar, o simplemente mirar porno sin que alguien te vea o escuche. Esto me mata, sobre todo por la persona cerrada que soy y por lo mucho que me gusta estar aislada de los ruidos y demás, lo que también es un problema ya que acá no hay silencio. No hay armonía ni alegría. Es como vivir solo pero en constante compañía, ya que decís alguien y nadie jamás te escucha, solo están para retarte por si haces algo mal. Por todo esto y mas, amo la noche, las madrugadas. Esto es el paraíso, todos duermen, todo esta tranquilo... Solo tengo que encargarme de que mi perro no mueva un pelo y deshaga toda esta atmósfera hermosa, lo cual no es nada fácil de lograr.
Ahora me encuentro cuidándolo, estoy sentada junto a el mientras con mi mano derecho escribo y con la otra sostengo el cuaderno junto a mis rodillas, con mi pie izquierdo acaricio su lomo suavemente. Él se encuentra acostado sobre un trapo y yo sentada en mi almohadón favorito, en el rincón mas inusual del comedor, justo entre la puerta de entrada y el acceso hacia la cocina. Él siempre está conmigo sin importar que y es por eso que le tome tanto cariño, tanto que hoy es lo mas importante que tengo. En verdad lo amo.

El tiempo sigue corriendo, el sol ha llegado para quedarse durante horas, y lo cierto es que estoy triste. Y hoy en día a nadie le interesan los sentimientos ajenos, es por eso que te tengo a vos... que te puedo contar todo.
Ahora no se que voy a hacer, quizás me quede sentada & espere que esto que siento se desvanezca, como suelo hacer con cada uno de mis sentimientos. Igual, no importa como me sienta, siempre voy a tener una sonrisa en mi rostro & el sentido del humor que me caracteriza para con el resto.


Esto fue escrito el martes 01 de marzo a eso de las 5:00 de la mañana.
Las faltas las corrijo mañana, ahora son las 5:44 del 02 de marzo & tengo que salir, conste que no duermo desde las 6:00 de la tarde del 01 de marzo.


That's all.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Todo relato redactado aquí me pertenece (salvo aquel en el que especifique lo contrario). Los hechos y/o personajes pertenecientes a cada uno de los textos son ficticios, cualquier semejanza con la realidad es pura coincidencia. Advierto que pueden existir excepciones.

De todas formas interprete las cosas como se le de la gana, ya que a mi nunca me hacen caso y sacan cualquier conclusión.

Cuénteme de usted o hábleme mal.
No más ordenes. Besos, abrazos y patadas.