Todos se piensan que por sonreír, por hacerte la idiota constantemente para mantener el buen humor, por intentar no proceder como lo que la gran mayoría, es decir, agarrársela con los demás, vivís una vida sin problemas, vivís perfectamente. Ahi es cuando empiezan a aprovecharse. Aun así, yo prefiero eso que exponer mis verdaderos sentimientos. Prefiero fingir que soy feliz aunque por dentro este muriendo de dolor, porque la tristeza es signo de debilidad y hoy en día ser débil es sinónimo de muerte.

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Todo relato redactado aquí me pertenece (salvo aquel en el que especifique lo contrario). Los hechos y/o personajes pertenecientes a cada uno de los textos son ficticios, cualquier semejanza con la realidad es pura coincidencia. Advierto que pueden existir excepciones.
De todas formas interprete las cosas como se le de la gana, ya que a mi nunca me hacen caso y sacan cualquier conclusión.
Cuénteme de usted o hábleme mal.
No más ordenes. Besos, abrazos y patadas.