No tengo una habitación alejada del ruido. Hasta por el cuarto de baño traspasan los golpes, los gritos, todo. No hay un solo espacio donde pueda expresarme correctamente, tranquila, alejada completamente del exterior. Allá hace frió, allá no hay luz, allá están ellos... No tengo un mesa donde se encuentre el espacio suficiente como para apoyar las cosas. Nada me motiva.
Ahí esta, esas son las verdaderas razones por la cuales nunca hago la tarea señora profesora. No moleste.
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Todo relato redactado aquí me pertenece (salvo aquel en el que especifique lo contrario). Los hechos y/o personajes pertenecientes a cada uno de los textos son ficticios, cualquier semejanza con la realidad es pura coincidencia. Advierto que pueden existir excepciones.
De todas formas interprete las cosas como se le de la gana, ya que a mi nunca me hacen caso y sacan cualquier conclusión.
Cuénteme de usted o hábleme mal.
No más ordenes. Besos, abrazos y patadas.