Estoy cansada de estar rodeada de gente pero encontrarme tan sola a la vez. Estoy harta de estar en el medio de dos vida perdidas que intentan echar por la borda lo que día a día me cuesta tanto construir y reconstruir, todo en señal de desdicha por lo que ninguno de ellos jamas pudieron solucionar entre si.
Todo lo que necesito es un lugar al que escapar cuando ya no quede más espacio para retener tanta ira, tanto dolor. Un lugar que me asegure que no va a desaparecer en la próxima visita de una lágrima. Solo quiero tener un sitio al cual pueda volver. Un oído y un abrazo sincero.
¿Cuándo fue la última vez que lloré? ¿Cuándo fue la última vez que me sentí vulnerable? ¿Cuándo fue la última vez que fui? Dejé las lágrimas, dejé los sentimientos, dejé de escribir, de leer, de imaginar, pero lo último que quiero en esta vida es permitirme infectarme por los demás. Tristemente fui poco a poco metiéndome en la jaula por mi misma. Y aunque volviendo a ser lo que era, aún no existe libertad, puedo saber que estoy presa siendo yo misma y vivir sin lamentar no haber hecho nada.
Echo de menos la persona que solía ser, quien se encargaba de vivir y no se conformaba jamas con intentar sobrevivir.
Y detesto mi sentimentalismo extremo y mi poca capacidad de demostración, que me provoca ahogarme en un vaso de agua y me encierra en una constante depresión a la que hoy en día estoy tan acostumbrada y que al parecer, con el tiempo, no esta resultando tan mala compañera.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Todo relato redactado aquí me pertenece (salvo aquel en el que especifique lo contrario). Los hechos y/o personajes pertenecientes a cada uno de los textos son ficticios, cualquier semejanza con la realidad es pura coincidencia. Advierto que pueden existir excepciones.
De todas formas interprete las cosas como se le de la gana, ya que a mi nunca me hacen caso y sacan cualquier conclusión.
Cuénteme de usted o hábleme mal.
No más ordenes. Besos, abrazos y patadas.