28 agosto, 2012

Felicidad.

Sos tan hermosa. Tus visitas hacen que todo lo que pareciera derrumbarse de repente se recomponga, no exista. Pero te vas tan rápido, vivís escapándote de mi. Y nuestra relación es varias veces tan distante, tan fría. Un amor-odio constante. Te necesito tanto, te quiero tanto, pero cuando te tengo no se valorarte, no se retenerte, no se que hacer para que te quedes aunque sea una temporada, un otoño, una primavera. Nada basta. No servimos para convivir, no somos compatibles. Muchas veces creo toparme con vos, cuando en realidad no es más que un hecho ficticio creado por mi mente idealista que tanto te desea para poder seguir adelante. Espero con ansias tu regreso, pero se hace tan largo. Y aunque prometa... aunque prometa siempre termino siéndote infiel con la melancolía, el desconsuelo y la amargura. Toda una orgía de sensaciones que no hacen más que alejarte de mí con cada amanecer que pasa. Pero no puedo pertenecerte, no me conformo solo con vos. 
Y estoy celosa o frustrada, porque día tras día venís de la mano de alguien más. Ya no volvés por tu cuenta, ni tampoco por mi, pero quien te traslada es ahora bienvenido, ya que a causa a tal presencia nos unimos nuevamente. Duele, a veces, pensar que sola no puedo... hasta que dibujas en mi una sonrisa y todo está bien. Todo está más que bien.
Quedate conmigo, pero sabiendo que la tristeza en algunas ocasiones, llega a amarme más que vos, y que no puedo evitar traicionarte.


No hay comentarios:

Publicar un comentario

Todo relato redactado aquí me pertenece (salvo aquel en el que especifique lo contrario). Los hechos y/o personajes pertenecientes a cada uno de los textos son ficticios, cualquier semejanza con la realidad es pura coincidencia. Advierto que pueden existir excepciones.

De todas formas interprete las cosas como se le de la gana, ya que a mi nunca me hacen caso y sacan cualquier conclusión.

Cuénteme de usted o hábleme mal.
No más ordenes. Besos, abrazos y patadas.