Otra vez comienzo a caer en un vacío existencial y una depresión enorme. En estos momentos me siento de la peor manera posible porque odio pensar y sentir que cuando ésto sucede nada logra llenarme. Y es muy egoísta para aquella persona que siempre intenta hacerme feliz, pero soy yo, únicamente yo, que no puede contra si misma.
Y termino por naturalizar todo, pienso y me convenzo de que es la edad, que todo es porque soy joven. Que en realidad no extraño, no necesito. Que los gritos no existen, que los golpes tampoco. Que solo quiero llamar la atención.
¿Sabés? Creo que dejaría de buscar en lo imposible, de sufrir por los afectos que perdí, de intentar posicionar demás personas en lugares que no corresponden si tan sólo me dieras el amor y la calidez que me brindabas hace ya tanto tiempo, cuando solo lo hacías por mí. Quiero que dejes de pensar en mí como un enemigo más, quiero que tus ojos vuelvan a verme y dejen de pasarme por encima con una mirada muerta, quiero que todo sea como antes. Pero cuando comprendo que mis deseos son incumplibles, me hundo, me ahogo y ya está. Me cuesta creer en el amor eterno porque de a poco voy perdiendo al que suelen llamarle el verdadero, el primero, el más importante. Y si dejo de creer en el amor, que es lo único que necesito, y si dejo de creer hasta en mi misma, ¿qué más puedo hacer que odiarme? Y si me odio ¿cómo puedo ser capaz de darle amor a otra persona? Y de ser así ¿cómo puedo dejar de sentirme tan vacía?
Pero ya se va a pasar, porque es normal, porque no es nada, porque a nadie le importa. Y porque me conformo, como vos, como él, como todos.
Sepan disculpar la vulgaridad de mis palabras a la hora de describir tal situación, esto no tiene nada que ver conmigo, esto nunca pasó.
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Todo relato redactado aquí me pertenece (salvo aquel en el que especifique lo contrario). Los hechos y/o personajes pertenecientes a cada uno de los textos son ficticios, cualquier semejanza con la realidad es pura coincidencia. Advierto que pueden existir excepciones.
De todas formas interprete las cosas como se le de la gana, ya que a mi nunca me hacen caso y sacan cualquier conclusión.
Cuénteme de usted o hábleme mal.
No más ordenes. Besos, abrazos y patadas.